¡¡¡A LA BANCA, NI TOCARLA!!!!! (Relatos ficticios de una realidad cotidiana)
Javier A., mediador de seguros, un hombre muy trabajador, solícito, buen profesional, honesto, buen compañero, solidario y accesible. Tras 9 años de duro trabajo con pocas fiestas ni vacaciones y con jornadas laborales de más de 10 horas, ha conseguido llegar a gestionar él solo una cartera de seguros de un volumen superior a los 400.000.-€. Entre sus clientes, tiene una empresa mediana X situada en un polígono industrial a 25 Km. de su oficina. Este Cliente lo consiguió por medio de un conocido que le presentó al Director. No fue fácil, la empresa ya contaba con seguros y habían ciertos lazos y compromisos con otros mediadores. Con los años, tras muchas visitas, muchos e-mails, llamadas y algunos desayunos y comidas, Javier se fue ganando la confianza de su Cliente y poco a poco consiguió agrupar una notable cuenta de seguros que superaba los 40.000.-€ en primas. Javier recuerda con especial orgullo cómo le costó convencer al equipo directivo para que contratasen una póliza de D&O (Administradores y Directivos), realizando decenas de gestiones y visitas para explicarles el alcance y riesgos de sus responsabilidades y de las bondades y la calidad del producto que les ofrecía, para que estuviesen tranquilos.
La semana pasada la empresa X llamó a Javier para explicarle que, con todo el pesar, tenían que traspasar todos sus seguros a su Banco para que éste les renovase la línea de crédito. Así, sin viajes ni visitas ni explicaciones, ni molestias. La empresa X fue a las oficinas bancarias y allí mismo se produjo el cambio, de un plumazo. Javier ha perdido en ese mismo plumazo el 10% de su cartera.
Situaciones como esta se suceden día tras día en todas las oficinas bancarias siendo los mediadores de seguros los perjudicados. La DGSFP y la Comisión Nacional de la Competencia consienten estas prácticas. ¿Eso es lo que entienden por trabajo bien hecho?, ¿dónde está el asesoramiento, dónde la profesionalidad?, ¿dónde está la garantía que lo que les van a ofrecer es de la misma calidad que lo que anulan o sustituyen? Creo que eso que hacen los bancos impunemente tiene otro nombre……
Javier B. tiene desde hace unos 14 años un pequeño negocio familiar de compra-venta y alquiler de pisos usados. Ha vivido una buena época años atrás, pero desde hace casi 3 a duras penas logra encontrar compradores. Tan solo ha podido hacer unas cuantas operaciones con clientes que disponían de dinero y han aprovechado las caídas en los precios para adquirir inmuebles interesantes a buen precio. Si las cosas no mejoran pronto se verá obligado a cerrar. Ya tuvo que despedir a las dos personas que no eran de la familia, porque no vendían casi nada. Se han quedado los imprescindibles de casa.
La escena se repite demasiado: Viene alguien interesado por un piso o local, de cada 10 consultas 7 desaparecen y 3 parecen seguir interesadas, por lo menos se produce un segundo encuentro. Tras el segundo raramente se consigue un tercero con posibilidades de llegar a algo. Cuando tras muchas visitas y gestiones se consigue cerrar un acuerdo verbal con un cliente, llega el momento más temido. Es cuando el presunto cliente te dice que va al Banco a solicitar una hipoteca. El Banco no le concede la hipoteca, o le da un 60% del importe de compra con unas condiciones draconianas. Eso sí, si adquiere un piso o local del Banco (tiene muchos en cartera fruto de los embargos generados por la crisis) “igual y en la misma zona” que el que iba a comprar, entonces le ofrecen una hipoteca sobre el 100% y unas condiciones inmejorables. Es decir, que Javier se ha quedado sin venta. Y así una vez, y otra….
Javier C. magnífico profesional de la automoción, 46 años, en paro hace más de un año. A principios de junio tiene que abandonar su piso que se compró hace 6 años y que el banco le ha embargado y además va a tener que pagar una deuda al Banco que supera los 50.000.-€. Javier no se explica cómo ha llegado a esta situación. Un ERE le dejó en la calle hace un año y medio. 18 meses interminables y angustiosos que han terminado con una orden de desalojo. Hace 6 años el banco le tasó la vivienda en 330000.-€ de los cuales le prestó 300000.-€ a 25 años, ahora el mismo banco le tasa la vivienda en 200.000.-€, como sólo ha amortizado un capital de menos de 50.000.-€ (el resto son intereses), se queda sin vivienda y además debe otros 50.000.-€. Se pregunta ¿si antes el banco tasó por 330 y ahora tasa por 200 qué culpa tengo yo? O antes o ahora el tasador se equivocó ¿por qué tengo que pagarlo yo ahora?
Su madre teme por Javier, es una persona equilibrada, pero nunca le había visto tan confuso y alterado. Su orgullo le impide aceptar más ayuda de sus amigos y familia. Está desesperado, no ve ninguna salida, como muchas decenas de miles de españoles que se encuentran en una situación similar.
La entrega de llaves no sirve para saldar la hipoteca…. … ¿los tasadores no tienen ninguna responsabilidad?
Hace unos 6 años, un Político de alto rango, durante la negociación de una Ley nos dijo: ¡A la banca, ni tocarla!
En esas estamos, ahora les interesa muchísimo la Mediación de seguros, pero ¿se detendrán ahí?
En este mes de mayo, el Instituto de Fomento Empresarial se ha organizado una jornada en Madrid: BANCASEGUROS 2011
En un lugar destacado del folleto de presentación hay una frase que literalmente dice:
“Es un momento crucial para analizar los términos de las renegociaciones de los acuerdos de bancaseguros, ya que el Sector Asegurador está jugando un papel determinante en la recapitalización de nuestro Sistema Financiero.”
Un Sistema Financiero que se recapitaliza con el papel determinante del Sector Asegurador, fastidiando y hundiendo a todos los demás. Quizás ha llegado el momento de que el Sector Financiero se recapitalice por sus medios y deje de inmiscuirse impunemente en los medios de vida de ciudadanos, comerciantes y empresarios.
Esta jornada se ha realizado con la participación de varias Entidades Aseguradoras, entendemos su interés, seguramente nosotros haríamos lo mismo, pero a lo mejor se están metiendo en la boca del lobo. Tal vez ha llegado el momento de preguntarse si tras los mediadores, la banca se comerá a las aseguradoras, ¿Por qué no? ¿Quién se lo va a impedir?
Tal vez estas aseguradoras deberían preguntarse si lo que hacen no es pan para hoy y hambre para mañana. Algunas se lo están planteando muy seriamente.
Víctor Surribas García
Presidente Aips

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